Caminar por las calles de Holanda es caminar entre siglos de historia. Las fachadas, los canales y las bicicletas parecen guardar historias de otras épocas, mientras los tranvías atraviesan la ciudad con su ritmo cotidiano. Entre el movimiento y la arquitectura, uno descubre una belleza que no necesita detenerse para ser contemplada: simplemente está ahí, esperando ser mirada.
Una fotografía de Ariel Maceo Tellez.





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